domingo, 27 de enero de 2013

Intención del Quijote


Cervantes dijo que escribió el libro del quijote contra los libros de caballería. Las críticas a estas novelas habían nacido en los ambientes erasmistas y cultos, partidarios de la literatura seria y didáctica. Censuraban las novelas caballerescas desde la perspectiva estética por su inverosimilitud, y desde la moral, por su sensualidad.

Cervantes optó por la crítica más eficaz, la parodia. La parodia se basa en el choque que se produce entre la imaginación de don Quijote y la realidad cotidiana. El protagonista tiene una visión deformada por la literatura, habla la lengua que se usaba cien años atrás, viste las armas de sus bisabuelos y su mente transforma la realidad, pero esa realidad acaba imponiéndose sobre los ideales caballerescos de don Quijote.

El quijote ofrece a sí mismo un panorama de la sociedad española en su transición del siglo XVI al XVII, con personajes de todas las clases sociales, representación de las más variadas profesiones y oficios, muestras de costumbres y creencias populares. Sus dos personajes centrales, don Quijote y Sancho, constituyen una síntesis poética del ser humano. Sancho representa el apego a los valores materiales, mientras que don Quijote ejemplifica la entrega a la defensa de un ideal liberalmente asumido. Pero no son dos figuras contrarias, sino complementarias, que muestran la complejidad de la persona, materialista e idealista a la vez.